Para autores

¿Qué contiene un informe de lectura, apartado por apartado?

Veintidós apartados. Qué hace cada uno, por qué está ahí y cuáles conviene exigir antes de pagar.

Pides presupuesto para un informe de lectura y te contestan con un precio y una frase: «valoración completa de tu manuscrito». Y tú no tienes forma de saber qué te van a entregar hasta que lo tengas delante.

Esto es lo que contiene un informe completo, apartado por apartado, y para qué sirve cada uno. No es la única manera de organizarlo, pero sí es la que permite comparar presupuestos: pregunta cuáles de estos apartados incluye el que te ofrecen.

Parte 1 · La lectura

Ficha técnica. Título, autoría, género, extensión, idioma, escenarios (dónde y cuándo ocurre), sello o colección a los que puede aspirar y temática central, en una tabla de entrada. Parece trámite y no lo es: fija el género con el que se va a juzgar la obra, y una novela no se mide igual si es literaria que si es comercial (es una posición de venta, no una nota de calidad, y el informe dice cuál es la de tu libro).

Tema, sinopsis breve, argumento y tesis. El tema es el corazón de la historia: aquello de lo que trata el libro por debajo de lo que cuenta, dicho en pocas palabras, y en qué sentido lo trata. La sinopsis breve cuenta la historia entera, con el final, en lo mínimo posible y de modo que se entienda sin haber leído el libro. El argumento es un resumen razonado: cuenta los hechos que no se pueden quitar sin que la historia cambie, de principio a fin y con el desenlace, y explica por qué ocurre cada uno. La tesis, concisa, reúne las ideas que el libro propone. El autor ve, antes del análisis, de qué trata su libro, qué ocurre en él y qué ideas propone, y puede contrastarlo con lo que quería contar.

Desarrollo de la trama. La historia resumida de principio a fin, incluido el desenlace, y la posibilidad de continuación si el libro la deja abierta. Su función no es informar al autor, que ya sabe de qué va: es la prueba de que el libro se ha leído hasta el final, y deja constancia de qué versión se ha leído exactamente. Si el resumen se vuelve vago a partir de la mitad, ya sabes lo que ha pasado.

Las subtramas. Cada trama secundaria por separado: qué función cumple, dónde entra, dónde se cierra y si se cierra, y en qué punto toca a la principal. Es el apartado donde aparecen los hilos que el autor creía cerrados y no lo están.

Impresión general: la valoración global. El juicio de conjunto: lo que el manuscrito hace bien y lo que más necesita mejorar, dicho con claridad. Si un informe no es capaz de decir qué es lo que más necesita mejorar, es que no ha llegado al fondo.

Valoración literaria. Voz, estilo, estructura, personajes, narrador, ritmo, mundo, diálogos, tema y cierre, uno por uno, con puntos fuertes y áreas de mejora separados y ejemplificados con pasajes del texto. De cada uno se dice qué se mira y cómo se comprueba. De los personajes, dos tablas: cómo cambia cada uno de principio a fin y qué papel cumple en la historia. Del narrador, una tabla rápida: quién cuenta, desde dónde y cuánto se le puede creer. Aquí es donde se ve si quien ha leído sabe leer: un juicio literario sin citas es una opinión.

La forma del libro: la curva del protagonista. Dentro de la valoración literaria, la curva de Vonnegut dibuja la fortuna de quien protagoniza el libro: arriba cuando le va bien, abajo cuando le va mal, desde la apertura hasta el cierre.

Coherencia y verosimilitud. Expresa si el libro se sostiene por dentro: coherencia de la trama, credibilidad de los personajes y consistencia del mundo, el registro y la documentación. Verosímil no quiere decir parecido al mundo real: quiere decir coherente con las reglas que el propio libro ha fijado. En obras de ambientación histórica, esto significa contrastar fechas y hechos contra fuentes externas.

Puntuación literaria. Seis criterios, cada uno con su peso en la nota. En una novela son voz narradora y estilo (20 %), estructura (20 %), personajes (15 %), tensión narrativa (15 %), originalidad (20 %) y comienzo y final (10 %). La utilidad no está en la nota: está en ver qué criterio saca un siete y cuál un cinco. Ahí tienes el trabajo del próximo mes.

Parte 2 · El libro en el mercado

Valoración comercial. Encaje con el mercado real: segmento, lector al que se dirige, factores que amplifican las ventas y factores que las limitan. Se mira con dos lentes a la vez: el catálogo en el que el libro entraría y el público que lo compraría.

Comparables de mercado. Una tabla con los títulos publicados más relevantes (normalmente, de tres a cinco), con autoría, sello y año, lo que comparte cada uno con el manuscrito y la diferencia concreta de cada uno respecto a él, y el posicionamiento del libro dentro de ese territorio. No «se parece a», sino en qué se parece.

Puntuación comercial. Los seis criterios comerciales, cada uno con su peso: ajuste al mercado y al catálogo (25 %), lector objetivo (15 %), comparables de mercado (15 %), potencial de comunidad (15 %), cubierta y título (5 %) y vigencia y posicionamiento (25 %). El potencial de comunidad es lo que el libro da a sus lectores para compartirlo y comentarlo; la vigencia y posicionamiento, su conexión con lo que hoy se lee y se discute.

Puntuación final y proyección. La nota final con la fórmula aplicada a la vista: en un manuscrito inédito, la mitad de la nota literaria y la mitad de la comercial, porque un autor que aún no ha publicado no tiene lectores que compren el libro por su nombre. Si el libro puede mejorar con una revisión razonable, el informe da también la nota que tendría después de hacerla y dice qué cambios son necesarios.

El lector que ya busca este tipo de libro y el que se puede ganar. Quién va a leer este libro y por qué motivo concreto. Distingue entre el lector que ya existe para el género y el que se podría ganar. No «lectores de novela histórica», sino qué tipo de lector, qué espera encontrar y qué le va a dar esta novela que no le den las otras.

Puesta en valor. Qué tiene esta obra que no tienen las demás, formulado como lo formularía quien tenga que defenderla ante un comité editorial. Es el argumento de venta del manuscrito, y el autor puede apoyarse en él para su carta de presentación.

Pasajes importantes. Las escenas que un editor debe leer primero, en forma de cita literal, con su localización exacta y el motivo por el que importan. Es el apartado más práctico de todo el informe: si un día tienes treinta segundos de atención de un editor, sabes qué enseñarle.

Dificultad de traducción. Qué obstáculos plantearía una venta internacional: registro, juegos de lenguaje, referencias culturales, vocabulario propio. Con dictamen de dificultad.

Editorial y colección. Sello y colección recomendados en primer lugar, y alternativas con su grado de adecuación, una observación editorial sobre cada una y un título publicado de ejemplo en su catálogo. Con nombres concretos, no categorías.

Título, cubierta, promoción y claim. Qué hace el título por el libro, ideas de cubierta a partir de los elementos visuales del propio texto, estrategia de promoción antes del lanzamiento y el claim, la frase de presentación del libro.

Parte 3 · El dictamen

Recomendación editorial. Una posición clara: publicable ya, publicable tras revisión o no recomendable en su estado actual. Es la respuesta explícita a la única pregunta que de verdad importa: ¿está listo para enviarse hoy a una editorial? Y si no lo está, qué hace falta exactamente para que lo esté.

Lo que el libro necesita: resumen de editing. Puntos fuertes que hay que proteger en cualquier revisión y áreas de mejora localizadas capítulo a capítulo. Es un resumen: el trabajo detallado, escena a escena y orientado a la reescritura, es el del informe de editing, que se encarga aparte. Los puntos fuertes importan tanto como las áreas de mejora: en una reescritura se pierden cosas buenas.

Resumiendo. El libro en pocas palabras, lo que tiene que no tiene todo el mundo y lo que necesita para mejorar, en tres bloques breves para llevarse.

La extensión del informe depende del manuscrito. No todos los informes que se venden con ese nombre llevan estos veintidós apartados: por eso conviene preguntar antes de pagar.

Los dos esquemas completos, en PDF

Los veintidós apartados del informe de lectura de Septimus y los diecinueve de su informe de editing, que es el que dice, capítulo a capítulo, qué hay que cambiar en el manuscrito, cómo y en qué orden. Cada esquema explica qué se analiza en cada apartado y cómo se trabaja. Son dos PDF, uno por informe.

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