Para autores
¿Cuántas palabras debe tener una novela?
Las horquillas reales del sector, por qué la extensión decide el precio de portada de tu libro, y qué hacer si te has pasado.
Es la pregunta que más se repite y la que peor se contesta, porque la respuesta honesta —«depende»— no ayuda a nadie. Sí hay horquillas, y conviene conocerlas por dos motivos: porque el mercado las tiene interiorizadas, y porque la extensión determina lo que cuesta imprimir el libro.
Las horquillas que maneja el sector
| Extensión | Equivale a | Qué es |
|---|---|---|
| Menos de 40.000 palabras | hasta ~135 páginas | Novela corta o nouvelle |
| 40.000 – 80.000 | 135 – 265 páginas | La horquilla más habitual de una primera novela |
| 80.000 – 120.000 | 265 – 400 páginas | Novela larga; normal en histórica y fantasía |
| Más de 120.000 | más de 400 páginas | Extensión que hay que justificar |
La conversión de palabras a páginas es orientativa: depende del cuerpo de letra, del interlineado y de cuánto diálogo tenga el texto. Una novela con mucho diálogo ocupa más páginas con las mismas palabras.
Por qué importa la extensión
Porque cuesta dinero. Cada página son papel, tinta y peso de envío. Una novela de seiscientas páginas de un autor desconocido obliga a la editorial a poner un precio de portada alto para que salgan las cuentas, y un precio alto en un debut vende menos. Es una cadena que empieza en tu recuento de palabras.
Porque es una señal. Un manuscrito muy por encima de la horquilla de su género le dice a un editor, antes de leerlo, que probablemente no está podado. No siempre es cierto, pero es lo que va a pensar.
Porque afecta a lo que te cobran. Cualquier servicio editorial tarifica por tramos de extensión, porque leer con atención cuesta tiempo y el tiempo es proporcional a las palabras.
Si te has pasado
Que una novela sea larga no es un defecto. Que sea larga sin motivo, sí. La diferencia se ve en cosas concretas:
Escenas que repiten la función de otra anterior. Personajes secundarios que podrían fundirse en uno. Monólogos internos donde el protagonista formula el mismo miedo tres veces con variaciones mínimas —y la tercera vez no intensifica: neutraliza—. Capítulos que empiezan con tres párrafos de transición antes de llegar a lo que importa.
Ahí suele haber entre un quince y un veinticinco por ciento del texto sin tocar la trama.
Si te has quedado corto
Menos común, pero pasa, y casi siempre en el mismo sitio: el desenlace. Un manuscrito que dedica el noventa por ciento a construir y el diez a resolver no está corto de palabras: está corto de final. El lector siente que la historia se interrumpe.
La solución no es alargar por alargar. Es dramatizar lo que hoy está contado en resumen: si el giro que da sentido a toda la novela se despacha en tres frases, hay una escena entera que no has escrito.
Cómo contar tus palabras
En Word, en la barra inferior o en Revisar → Contar palabras. Cuenta el texto de la novela: sin portada, sin índice, sin agradecimientos. Y si alguien te pide caracteres en vez de palabras, la conversión aproximada en español es de unos seis caracteres por palabra contando espacios, algo más de cinco sin ellos. Un manuscrito de 960.000 caracteres está, por tanto, entre las 160.000 y las 190.000 palabras según cómo se hayan contado, y esa diferencia no es menor cuando se está pidiendo un presupuesto.
Conviene dar siempre el recuento de palabras, no el de páginas: las páginas dependen del formato de tu documento y no significan lo mismo para dos personas distintas.