Para autores
¿Qué mira un editor en las primeras páginas de tu manuscrito?
Un editor no lee tu novela: lee sus primeras páginas y decide. Esto es lo que mira, y cómo hacer tú esa lectura antes que él.
Un editor no lee tu novela. Lee las primeras páginas de tu novela, y a partir de ahí decide si sigue. No es desidia: recibe cientos de manuscritos y necesita descartar rápido. La buena noticia es que lo que mira es bastante predecible.
La primera frase
No tiene que ser deslumbrante. Tiene que hacer dos cosas: instalar una voz y colocar al lector dentro de algo que ya está pasando. «Mientras voy corriendo siento que me ahogo» funciona porque en siete palabras fija el tiempo verbal, la distancia —estamos dentro de la cabeza del personaje, no observándolo— y el estado: esta persona no está bien.
Lo que no funciona es empezar por el tiempo que hace, por el paisaje, o por una reflexión general sobre la vida. No porque esté prohibido, sino porque no dice nada de quién nos va a contar la historia.
Si la voz se sostiene o se cae
En tres páginas se ve si el narrador tiene identidad propia o suena a narrador genérico. La prueba es sencilla: tapa el nombre del autor y pregunta si esa página podría estar en cualquier otra novela del género. Si la respuesta es sí, la voz todavía no está.
Una voz con identidad no es una voz recargada. Es una que elige unas palabras y no otras, que tiene un ritmo reconocible, que se ríe o se calla de una manera concreta.
Cuánto tarda en pasar algo
No hace falta una explosión. Hace falta que haya un conflicto en marcha antes de que se acabe la tercera página: alguien quiere algo y algo se lo impide. Puede ser diminuto. Lo que no puede es no existir.
El error más común de un primer manuscrito es dedicar veinte páginas a presentar el mundo y los personajes antes de que ocurra nada. La información se puede repartir después; la atención no se recupera.
Cuánto se explica
Aquí es donde se separa un manuscrito trabajado de uno que no lo está. Si en las primeras páginas el narrador te dice que el protagonista está nervioso, y luego te enseña que está nervioso, y luego te lo vuelve a decir por si acaso, el editor ya sabe cómo van a ser las trescientas restantes.
La regla es antigua y sigue siendo cierta: si la escena ya lo ha mostrado, la frase que lo explica sobra. Y esa frase suele estar justo al final del párrafo.
Los diálogos
Un buen diálogo hace más de una cosa a la vez: revela carácter, avanza la trama y suena a persona hablando. Un diálogo débil solo transmite información, y se nota porque los personajes se cuentan cosas que ya saben para que las sepamos nosotros.
Prueba a tapar las acotaciones y leer solo las réplicas. Si no distingues quién habla, todos tus personajes tienen la misma voz.
El aspecto del documento
Suena menor y no lo es. Guiones de diálogo mal puestos, comillas inconsistentes, dos espacios entre palabras, cursivas que van y vienen: nada de eso hunde una buena novela, pero le dice al editor que el autor no ha revisado. Y si no ha revisado la forma, la sospecha razonable es que tampoco el fondo.
Es lo más barato de arreglar y lo que más gratuitamente resta.
Qué hacer con esto
Coge tus tres primeras páginas y léelas como si no fueran tuyas, en voz alta, de pie. Marca cada sitio donde te aburres, donde te explican algo que ya habías entendido, y donde podrías estar leyendo cualquier otra novela.
Si has marcado más de tres cosas en tres páginas, ahí tienes por dónde empezar. Y si no has marcado ninguna, desconfía: probablemente no estás leyendo, estás recordando.