La Parure, de Guy de MaupassantLas guías de lectura de Septimus

Guía de lectura

La Parure (El collar)

Primera página de Le Gaulois del 17 de febrero de 1884, con el comienzo de «La Parure» en la segunda columna.
Primera página de Le Gaulois del 17 de febrero de 1884, con el comienzo de «La Parure» en la segunda columna.

Ficha técnica

CampoDato
Título originalLa Parure
Título en españolEl collar
PublicaciónEn el diario Le Gaulois, el 17 de febrero de 1884; al año siguiente, en el volumen Contes du jour et de la nuit (Marpon-Flammarion, 1885)
País e idiomaFrancia · francés
GéneroCuento
CorrienteRealismo francés
Extensión2.675 palabras
Quién cuentaUn narrador en tercera persona, pegado casi siempre a Mathilde

Tema central: la apariencia y su precio. Lo que se pide prestado para parecer se paga con la vida real.

Personajes clave

PersonajeQuién es
Mathilde Loisel · la que sueñaUna joven bonita, de familia modesta, casada con un empleado del ministerio. Se siente nacida para el lujo y sufre por todo lo que no tiene.
Loisel · el maridoEmpleado del ministerio de Instrucción Pública. Le basta con un buen cocido, y cede siempre lo suyo para que su mujer esté contenta. El cuento no dice su nombre de pila.
Mme Forestier · la amiga ricaJeanne, compañera de Mathilde en el colegio de monjas. Tiene lo que Mathilde desea, y le presta el collar.
Los joyerosEl de la joyería cuyo nombre lleva el estuche, que no había vendido el collar, y el de una joyería del Palais-Royal, que les vende el de repuesto.
La criada bretonaLa muchacha que hace las tareas de la casa. Verla trabajar despierta en Mathilde sus sueños de otra vida.

El precio, escena a escena

El cuento lleva la cuenta de lo que cuesta cada paso. La última columna dice en qué parte del cuento está cada escena. El cuento se divide en siete partes, separadas por un rombo en el texto francés; sus nombres no están en el cuento, los ponemos aquí para orientarse.

EscenaQué pasaQué cuestaDónde está
La invitaciónEl marido trae una invitación al baile del ministerioCuatrocientos francos para un vestido: el dinero que él guardaba para una escopetaLa invitación y el vestido
El préstamoMme Forestier presta el collar que Mathilde eligeNada: nadie pregunta cuánto valeEl préstamo
El baileMathilde es la más admirada de la fiestaNada: el triunfo sale gratisEl baile y la pérdida
La pérdidaEn casa, ante el espejo, el collar ya no estáTodavía nada: se puede decir la verdadEl baile y la pérdida
La mentiraEl marido dicta una carta: el cierre se ha rotoLa primera palabra falsa: desde aquí, decir la verdad cuesta másEl baile y la pérdida
La sustituciónCompran un collar igual en el Palais-RoyalTreinta y seis mil francos: la herencia del padre de Loisel y deudas con usurerosLa sustitución
La devoluciónMme Forestier recibe el collar y no abre el estucheNada para ellaLa sustitución
Los diez añosDespiden a la criada, se mudan a una buhardilla, trabajan sin descansoLa juventud y la belleza de MathildeLos diez años
El encuentroMathilde cuenta la verdad a su amigaNada ya: la deuda está pagadaEl encuentro
Viñeta de P. Cousturier al comienzo de «La Parure», en la edición de 1885: una mujer de vestido largo y un hombre de frac, entre plantas y lámparas.
Viñeta de P. Cousturier al comienzo de «La Parure», en la edición de 1885: una mujer de vestido largo y un hombre de frac, entre plantas y lámparas.

La obra

La Parure cuenta la historia de una joven que se siente nacida para el lujo. Para ir al baile del ministerio pide prestado un collar a una amiga rica, lo pierde y, antes que confesarlo, ella y su marido se endeudan para comprar otro igual y devolverlo en secreto. Pagarlo les cuesta diez años de miseria. Al final, Mathilde vuelve a encontrarse con su amiga, le cuenta la verdad y descubre que el collar prestado era falso y valía, como mucho, quinientos francos.

Es un cuento corto, que se lee de una sentada, y está construido entero hacia su última línea. Maupassant lo escribe con frases secas, sin adornos, y deja al lector la tarea de sacar la conclusión.

El autor

Guy de Maupassant nació el 5 de agosto de 1850 en el castillo de Miromesnil, junto a Tourville-sur-Arques, en Normandía, y murió en París el 6 de julio de 1893, antes de cumplir cuarenta y tres años.

Conoció por dentro el mundo de Loisel. Durante diez años fue empleado en París: primero en el ministerio de Marina y después, desde 1878, en el de Instrucción Pública, el mismo del marido de Mathilde, al que pasó gracias a Gustave Flaubert y donde siguió hasta 1882. Escribía por las tardes, después de la oficina. Los domingos, entre 1872 y 1880, remaba en el Sena, en Bezons, Argenteuil o Chatou.

Flaubert, viejo amigo de su familia, le animó a escribir, y Maupassant se hizo famoso en 1880 con Bola de sebo, publicado en Les Soirées de Médan, el volumen con el que el grupo de Émile Zola contó la guerra contra Prusia. En la década siguiente publicó seis novelas, entre ellas Una vida (1883) y Bel-Ami (1885), y más de trescientos cuentos. La sífilis le llevó poco a poco a la locura. Lo internaron en la clínica del doctor Blanche, en Passy, donde murió.

Guy de Maupassant, fotografiado por Nadar hacia 1888.
Guy de Maupassant, fotografiado por Nadar hacia 1888.
Firma de Guy de Maupassant.
Firma de Guy de Maupassant.

Contexto literario y cultural

Un cuento de periódico. La Parure apareció en un diario, Le Gaulois, tres años después de la ley de 1881 con la que la Tercera República estableció la libertad de prensa en Francia, en unos años en que los diarios no dejaban de crecer. Maupassant escribía para varios periódicos de París, entre ellos Le Gaulois, Gil Blas y Le Figaro.

El ministerio por dentro. Loisel es «un petit commis du ministère de l’instruction publique» (La vida soñada), «un pequeño empleado del ministerio de Instrucción Pública», lo que Maupassant fue en ese mismo ministerio, de 1878 a 1882.

El realismo. El cuento no tiene nada que no pudiera ocurrir en el París de su tiempo: un baile oficial, unas deudas, una joyería del Palais-Royal. Maupassant estaba ligado a Flaubert y al grupo de Zola. En este cuento, los personajes eligen en cada paso, y el cuento cuenta sus decisiones.

Portada de Gil Blas illustré del 8 de octubre de 1893, con «La Parure»: una mujer con vestido de baile ante el espejo y, al fondo, un hombre agachado. Dibujo de Théophile Steinlen.
Portada de Gil Blas illustré del 8 de octubre de 1893, con «La Parure»: una mujer con vestido de baile ante el espejo y, al fondo, un hombre agachado. Dibujo de Théophile Steinlen.
Detalle de la primera página de Le Gaulois del 17 de febrero de 1884: el comienzo de «La Parure».
Detalle de la primera página de Le Gaulois del 17 de febrero de 1884: el comienzo de «La Parure».

Temas clave de la obra

La apariencia es una deuda. El baile sale perfecto: Mathilde es la más admirada y «Le ministre la remarqua» (El baile y la pérdida), «El ministro se fijó en ella». La vanidad se sale con la suya: en el baile no hay castigo. Lo que se paga después no es el collar, sino la imagen que no quieren perder, y se paga entera: diez años, hasta saldar la deuda «tout, avec le taux de l’usure, et l’accumulation des intérêts superposés» (Los diez años), «todo, con el tipo de la usura y la acumulación de los intereses sobre los intereses».

Nadie pregunta el precio. La verdad está al alcance tres veces. La amiga presta la joya sin avisar de nada: «– Mais, oui, certainement» (El préstamo), «—Pues sí, claro que sí». El joyero cuyo nombre está en el estuche dice que él no vendió el collar: «j’ai dû seulement fournir l’écrin» (La sustitución), «yo solo debí de suministrar el estuche». Y la dueña no abre el estuche cuando se lo devuelven.

Mentir para no parecer. La mentira la dicta el marido para ganar tiempo, y la sostiene el miedo de Mathilde a lo que pensaría su amiga: «Ne l’aurait-elle pas prise pour une voleuse ?» (La sustitución), «¿No la habría tomado por una ladrona?». Prefieren diez años de miseria a ese momento de vergüenza. La verdad solo se dice cuando ya está pagada: «Et maintenant qu’elle avait payé, elle lui dirait tout» (El encuentro), «Y ahora que había pagado, se lo diría todo».

Fuerte, pero no cambiada. La pobreza verdadera hace de Mathilde una mujer capaz de todo: lava, friega, sube el agua y regatea, «usant ses ongles roses sur les poteries grasses et le fond des casseroles» (Los diez años), «gastándose las uñas rosas en los cacharros grasientos y el fondo de las cacerolas». El narrador llama heroica la manera en que acepta su nueva vida. Pero junto a la ventana sigue soñando con el baile, y al contar la verdad sonríe «d’une joie orgueilleuse et naïve» (El encuentro), «con una alegría orgullosa e ingenua». Paga sin entender qué ha pagado.

El que no mira paga también. Loisel renuncia a su escopeta, duerme en un saloncito mientras ella baila, gasta la herencia de su padre, firma deudas que no sabe si podrá pagar y copia documentos de noche, a cinco sous la página. Pero fue él quien propuso pedir prestada la joya y quien dictó la mentira. El precio de la imagen de ella cae sobre el hombre al que nadie mira, y él tampoco quiere que nadie sepa.

La rica también finge. Mme Forestier guarda un collar falso en un estuche de joyero, lo presta sin decir que es falso y, al recibirlo, se queja: «Tu aurais dû me la rendre plus tôt, car, je pouvais en avoir besoin» (La sustitución), «Tendrías que habérmelo devuelto antes, porque podía necesitarlo». La diferencia entre las dos mujeres no es que una sea y la otra parezca, sino lo que cada una puede pagar por parecer: la pobre paga treinta y seis mil francos por un collar de diamantes auténtico para reponer uno falso que valía quinientos.

Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: una pareja en la oficina de un prestamista.
Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: una pareja en la oficina de un prestamista.
Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: una mujer en un cuarto pobre, junto a una estufa.
Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: una mujer en un cuarto pobre, junto a una estufa.

Construcción de la obra

Siete partes, en línea recta. El cuento avanza en orden, sin saltos atrás, por sus siete partes: la vida soñada, la invitación y el vestido, el préstamo, el baile y la pérdida, la sustitución, los diez años y el encuentro. La primera cuenta la vida de Mathilde antes de la invitación; de la segunda a la quinta pasan unas semanas; la sexta despacha diez años en unas pocas líneas: «Et cette vie dura dix ans» (Los diez años), «Y esa vida duró diez años».

Lo que no se cuenta. La pérdida del collar no se cuenta. Mathilde dice que lo tocó en el vestíbulo del ministerio y lo echa en falta ante el espejo de su casa; lo que ocurrió entre los dos momentos el cuento no lo dice. Tampoco cuenta qué hace Mathilde después de la última réplica.

Un final que cambia todo sin cambiar nada. La última línea no añade un solo hecho: los diez años ya están vividos. Lo que cambia es el sentido de todos ellos. Y no es una trampa: el narrador nunca dice cuánto vale el collar. Lo nombra como lo ve Mathilde cuando lo descubre en el cofre de su amiga: «une superbe rivière de diamants» (El préstamo), «un soberbio collar de diamantes». Y las pistas están a la vista del lector: la amiga lo presta sin avisar de nada, el joyero del estuche no lo vendió y la dueña no abre el estuche al recibirlo.

Un narrador que mira de cerca y juzga poco. El narrador cuenta los sueños de Mathilde con las palabras de ella, entra en lo que piensa el marido y comenta poco. Cuando lo hace, deja una imagen en lugar de un juicio: los viejos coches de alquiler que solo salen de noche, «comme s’ils eussent été honteux de leur misère pendant le jour» (El baile y la pérdida), «como si les avergonzara su miseria durante el día».

Claves de la lectura

Fíjate en quién pregunta el precio. Anota cada vez que alguien pudo preguntar cuánto vale el collar, o pudo decir la verdad, y no lo hizo.

Sigue el espejo. Mathilde se prueba las joyas ante el espejo de su amiga, se mira con el collar puesto y, de vuelta del baile, se pone ante el espejo de su casa «afin de se voir encore une fois dans sa gloire» (El baile y la pérdida), «para verse una vez más en su gloria». Pregúntate qué mira cada vez.

Lee la última línea y vuelve al préstamo. Cuando termines, relee la escena en que Mme Forestier abre el cofre. Mira qué dice la amiga, y qué no dice.

Fíjate en el marido. Es el personaje que menos habla de sí mismo y el que más paga. Apunta cada cosa a la que renuncia.

Símbolos y motivos

El collar. Es un objeto real, que se presta, se pierde y se compra, y a la vez es la imagen de Mathilde en el baile: algo que parece valioso y no lo es. Mathilde no lo mira a él; se mira a sí misma con él: «demeura en extase devant elle-même» (El préstamo), «se quedó extasiada ante sí misma».

El estuche. Guarda el nombre de un joyero que no vendió el collar, y su dueña no lo abre al recibirlo. Es la caja de la apariencia: lo que importa es lo de fuera.

El espejo. Aparece cuando Mathilde elige la joya y cuando, de vuelta del baile, descubre que la ha perdido: se mira para verse como desea ser.

El abrigo pobre. El que le pone su marido a la salida del baile, cuya pobreza «jurait avec l’élégance de la toilette de bal» (El baile y la pérdida), «desentonaba con la elegancia del vestido de baile». Por no ser vista con él, Mathilde huye deprisa.

La ventana. Diez años después, sola junto a la ventana, Mathilde sigue pensando en el baile. Es el sitio donde sueña, ahora como al principio.

Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: una señora y su doncella, junto a un tocador con espejo.
Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: una señora y su doncella, junto a un tocador con espejo.

Literatura comparada

Con Chéjov. La cigarra (1892), de Antón Chéjov, cuenta también la historia de una mujer que vive para la apariencia: Olga, casada con un médico callado, Dímov, vive rodeada de artistas a los que admira y no ve el valor del hombre que tiene al lado. Dímov se contagia de difteria al aspirar con un tubo las membranas de un niño enfermo y, mientras se muere, un colega suyo, Korosteliov, le dice a Olga lo que ella no había sabido ver: que su marido era un hombre excepcional y que habría llegado a ser un gran sabio. Los dos cuentos revelan tarde un valor: en Maupassant, el precio de un collar que nadie preguntó; en Chéjov, el valor de una persona.

Con Henry James. En «Paste» (1899), cuyo título es el nombre inglés de las piedras falsas de bisutería, Henry James le dio la vuelta a este cuento: en lugar de un collar falso que todos toman por bueno, un collar auténtico que todos toman por falso. James contó en el prefacio de la edición de Nueva York de sus obras que había invertido a propósito la historia de Maupassant.

Con otro cuento de Maupassant. Bola de sebo (1880) cuenta también el precio que paga una mujer para que otros conserven su respetabilidad: una prostituta comparte su comida con los viajeros de un coche, cede a la exigencia de un oficial prusiano para que todos puedan seguir viaje y, cuando ya no la necesitan, la desprecian. En los dos cuentos, pagan los que menos tienen.

Recepción y legado

La Parure es conocido sobre todo por su final, que vuelve del revés toda la historia en una sola réplica. Lo llevaron pronto al cine: D. W. Griffith en 1909, Louis Feuillade en 1915 y Denison Clift en 1921, entre otros. Claude Chabrol lo adaptó para la serie Chez Maupassant; France 2 emitió ese capítulo el 6 de marzo de 2007. En 1986 se publicó en cómic.

Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: parejas de etiqueta en una fiesta.
Fotograma de The Necklace (1909), de D. W. Griffith: parejas de etiqueta en una fiesta.

Citas emblemáticas

«C’était une de ces jolies et charmantes filles, nées, comme par une erreur du destin, dans une famille d’employés.»

«Era una de esas muchachas bonitas y encantadoras nacidas, como por un error del destino, en una familia de empleados.»

La primera frase · La vida soñada

«Ah ! le bon pot-au-feu ! je ne sais rien de meilleur que cela...»

«¡Ah, el buen cocido! No conozco nada mejor que esto…»

El marido, a la mesa · La vida soñada

«– Non... il n’y a rien de plus humiliant que d’avoir l’air pauvre au milieu de femmes riches.»

«—No… No hay nada más humillante que parecer pobre entre mujeres ricas.»

Mathilde · El préstamo

«– Peux-tu me prêter cela, rien que cela ? / – Mais, oui, certainement.»

«—¿Puedes prestarme esto, solo esto? / —Pues sí, claro que sí.»

Mathilde y Mme Forestier · El préstamo

«Elle l’attacha autour de sa gorge, sur sa robe montante, et demeura en extase devant elle-même.»

«Se lo abrochó al cuello, sobre el vestido cerrado, y se quedó extasiada ante sí misma.»

Ante el espejo · El préstamo

«– Il faut, dit-il, écrire à ton amie que tu as brisé la fermeture de sa rivière et que tu la fais réparer. Cela nous donnera le temps de nous retourner.»

«—Hay que escribirle a tu amiga —dijo— que has roto el cierre de su collar y que lo estás haciendo arreglar. Así tendremos tiempo de buscar una salida.»

El marido · El baile y la pérdida

«Elle n’ouvrit pas l’écrin, ce que redoutait son amie.»

«No abrió el estuche, cosa que su amiga temía que hiciera.»

La devolución · La sustitución

«Mme Loisel connut la vie horrible des nécessiteux. Elle prit son parti, d’ailleurs, tout d’un coup, héroïquement.»

«La señora Loisel conoció la vida horrible de los necesitados. Ella, por lo demás, se resignó de golpe, heroicamente.»

Los diez años

«Comme il faut peu de chose pour vous perdre ou vous sauver !»

«¡Qué poco hace falta para perderle a uno o salvarle!»

Junto a la ventana · Los diez años

«– Oh ! ma pauvre Mathilde ! Mais la mienne était fausse. Elle valait au plus cinq cents francs !...»

«—¡Oh, mi pobre Mathilde! Pero el mío era falso. Valía a lo sumo quinientos francos…»

Mme Forestier, última réplica · El encuentro
Primera página de «La Parure» en la edición de 1885.
Primera página de «La Parure» en la edición de 1885.

Temas de debate y preguntas clave

Mientras lees

  1. ¿Qué le falta a Mathilde, según ella? ¿Y según el narrador?
  2. ¿Por qué tira la invitación sobre la mesa en lugar de alegrarse?
  3. ¿De quién es la idea de pedir prestada una joya, y por qué Mathilde elige justo ese collar?
  4. Cuando pierden el collar, ¿qué podrían haber hecho, y qué deciden hacer?

Comprender

  1. ¿Qué cuesta el collar nuevo, y de dónde sale el dinero?
  2. ¿Qué cambia en la vida de los Loisel durante los diez años?
  3. ¿Qué le dice el joyero cuyo nombre está en el estuche?

Interpretar

  1. ¿Por qué no dicen la verdad a Mme Forestier desde el principio?
  2. ¿Por qué Mathilde le cuenta la verdad justo cuando ya ha pagado, y por qué lo hace con orgullo?
  3. ¿Es un final que engaña al lector, o estaba anunciado? ¿Qué pasajes lo anuncian?

Juzgar

  1. ¿Es Mathilde una heroína? ¿Qué la hace admirable y qué no?
  2. ¿Quién tiene más culpa en esta historia: Mathilde, su marido o Mme Forestier?

Relacionar

  1. ¿Qué apariencias pagamos hoy con dinero que no tenemos?
  2. ¿En qué se parecen Mathilde y Olga, la de La cigarra, y en qué se diferencian?

Para cerrar

  1. ¿Qué habría pasado si Mathilde hubiera dicho la verdad a la mañana siguiente del baile?
  2. El cuento termina en la réplica de Mme Forestier. ¿Qué crees que pasa después, y por qué Maupassant no lo cuenta?
Viñeta de P. Cousturier al final de «La Parure», en la edición de 1885: un estuche de joyas abierto.
Viñeta de P. Cousturier al final de «La Parure», en la edición de 1885: un estuche de joyas abierto.